15/11/11

Querido Blog



    Comenzaré a escribirte estas palabras no sin antes recordarte que estoy bien, no me ido ni tampoco me han inhabilitado cibernéticamente como a Leopoldo, solo que últimamente he hecho planes para mi tiempo libre. Sé que debes estar molesto porque ya no te dedico tiempo, o que ya no siento amor por ti como antes; si ese el caso, permíteme decirte que te equivocas total y rotundamente. Aún sigo pensando estupideces e inventándome historias para poder volver a ti, pero mis recientes días han estado ocupados por mi nuevo casi empleo (casi, porque no me pagan y puedo dejar de ir si me da la gana) querido Blog, vengo a ti porque solo tú eres el único que recibe mis quejas, mis críticas, mis dolores y mi felicidades. Eres tu el amigo fiel que siempre está ahí presente, al menos que el servicio de internet (malo, por cierto) se vaya o que blogger no le de la regalada ganar de servir.

   Sucede también querido Blog que en la vida uno toma decisiones, y yo tomé la mía hace unos días. No creas que me iré a World express, no, tampoco soy tan de lo último. Solo tú sabes que yo vivo de imaginar, de crear, de inventarme historias donde ocurran esas cosas que siempre quise que me sucedieran. Pero lo cierto es que decidí ocupar mi tiempo libre, me quite esos momentos donde, a veces, me quedaba sin nada que decirte (y lo sabes) ya no puedo dedicarme tanto a mi vida bloggera, pero quiero hacerte saber que no me he ido, no te traicioné con la competencia (¿tienes competencia?) ni tampoco me he puesto a inventar ventiladores con gps o cosas así. Tal vez mas adelante pueda dedicarte más tiempo, mas detalles y ponerte bonito como siempre he querido hacerlo (y nunca logro del todo).


   Te hago saber, antes de que se me olvide, que cuando regrese dispuesto a entregarme a ti te recompensaré con todo lo que desees (si encuentro los complementos o tutoriales para hacerlo claro) y que por ahora solo me queda decirte hasta luego mi viejo amigo. Te dejo allá solito donde siempre has estado, esperando pro alguien que se atreva a leerte y nos descubra y seamos famosos. Bueno, no tanto eso ultimo, pero sí que tengamos más seguidores. Sin más nada a que hacer referencia y recordándote todo mi afecto y dedicación, me despido de ti no sin antes prometerte un nuevo banner y un nuevo fondo. Tenme paciencia y veras que dentro de quien sabe cuánto estarás “bonito pa` la foto”. Se despide de ti tu querido amigo, confidente y licenciado honorífico de la International Academy of blablablá.

21/10/11

La mano izquierda


    Hace dos noches las casas cercanas a la iglesia del pueblo se despertaron de un solo golpe, a eso de las tres de la madrugada. Se había escuchado un grito estruendoso en medio de la noche. Las ventanas de la iglesia estaban opacas por una especie de masa negra, de pelusas y polvo. Todos estaban afuera de las casas esperando por algún valiente que se atreviese a entrar. No se oía nada dentro de la iglesia, solo el susurrar del viento en los arboles. Se respiraba un miedo que te recorría hasta la última vena del cuerpo.

   Todo pasó cuando el cura se levantó de golpe, a eso de las 3 am. Creyó oír como si alguien entrara a la iglesia por la fuerza, tirando las puertas y lanzado todo al suelo. Se levantó con calma y caminó hasta la habitación de Gabriel, el joven monaguillo que vivía con él, y se cercioró de que todo estuviese en orden. Entró a la habitación y lo vio envuelto en sus sabanas. Hacía mucho frio por aquellos días y enrollarse hasta la cabeza no era mala idea.  Gabriel se veía como más grande, más robusto pero el cura no reparó en ello. Fue de regreso a su cama para dormir pero no pudo, un ruido extraño lo molestó de nuevo. Salió corriendo en dirección a la habitación de Gabriel,  al mirarlo constató  que seguía ahí, dormido, tieso y arropado hasta la cabeza. Decidió coger una silla para sentarse en la habitación de Gabriel y esperar a que amaneciera.

   Durante toda la noche se seguían escuchando ruidos, el cura seguía en el mismo sitio, viendo como Gabriel dormía profundamente. Hubo un ruido que fue el peor de todos: una voz gutural, casi demoniaca, pareció haber gritado a las afueras de la habitación.  El cura escuchó cuando alguien lo maldijo. Salió con angustia y vio los reflejos de luces en la pequeña capilla que estaba al final del pasillo. “Son las luces de las velas movidas por el viento”, se dijo, pero pudo más la curiosidad y el miedo que fue en dirección a la capilla, cuando llegó vio a Gabriel colgado del techo. Tenía la garganta cercenada y símbolos raros trazados en su piel. En la pared estaba escrito con sangre la frase “Soy la mano izquierda del señor, la que duerme paciente y silente junto a ti”.

    Al día siguiente el pueblo amaneció consternado. 



Eres promesa


     Mi trabajo es recoger las porquerías que otros dejan, desde aquí veo como salen a la calle tantos jóvenes, tantos sueños nuevos sin ser escritos. Muchos de ellos quieren ser escritores o novelistas, poetas o dramaturgos. Recuerdo cuando tenía esa preciosa edad de los veinte, cuando mi cabeza estaba llena de bombillitos ínfimos pero brillantes, cuando yo era uno de ellos. Ahora tengo 60 años, 20 novelas  sin publicar y tres libros de poesía guardados en una caja. Recuerdo que cuando terminé mi primera novela pensé que sería Best Seller. Semejante imbécil que fuiAquel que crea que ser escritor y tener fama es cuestión de trucos literarios y ocio está siendo el ser mas iluso de todo el universo. Este mundo de las editoriales es cruel, amargo y humillante. Ser escritor no es solamente saber escribir, ni saberte todas las reglas ortográficas habidas y por haber de memoria, ser escritor, novelista, poeta o lo que sueñes ser; es caminar durante toda tu vida por un desierto donde solo pocas veces encontraras agua, y cuando la encuentres será poca. Ser escritor es navegar por desilusiones, rechazos y soportar la apatía del mundo hacia tu arte.

     Desde aquí se les ve la cara de ingenuos a esos pobres muchachos que creen en saltar a la fama de un brinco. Ellos no entienden que esa verdad es la más pura de las mentiras. El precio que pagué durante tanto tiempo fue el más humillante de todos. Para ser grande hay que rebajarse a lo más desconocido, publicando en periodicuchos locales o revistas mediocres de mala calidad que solo leen los cabeza hueca de tu parroquia. Ni siquiera saludando a escritores engreídos que bautizan sus libros logras hacerte un nombre. Siempre te verán cara de hambriento, de mosca carroñera. Da lástima ver como esos jóvenes  consumen sus días en ilusiones estúpidas. Ellos creen que los editores son imbéciles (bueno, algunos sí los son) y van a salir a publicarles sus “historieticas fresas” solo porque fueron escritas por un perdedor rechazado que quiere fama para no sentirse nadie. ¡Por dios! ¿En qué mundo viven? Pensando así  pasan a  formar parte del mismo grupo de carajitos plásticos que creen que hacen poesía con solo articular cuatro babosidades y escribirlas en forma de prosa. La gente es tan estúpida que cree que ser genio es serlo por sí solo. Por eso es que hace veinte años me dediqué al trabajo de mantenimiento. Limpio vidrios, puertas, oficinas y con esto trato de limpiar toda la suciedad que acumulé encima. Ya no tengo bombillitos brillantes, ahora tengo frustraciones, desengaños, amargura, soberbia...

     Eres promesa en la literatura cuando eres joven y  luchas por tu sueño, cuando haces de una chispa un gran incendio que ilumina tu vida, alma y espíritu y así evitas terminar escribiendo folleticos cursis en papel reciclado para Kioskos. Aún así a muchos no los publican. Pero cuando solo eres un viejo amargado y rechazado por la sociedad de editores, como yo,  terminas convirtiéndote en un apestoso limpia mierda que soñaba con ser grande, con ser el mejor escritor de todos. Hace veinte años dejé apagar la chispa…  Cuarenta años escribiendo para nada.




Describirse es muy dificil.


     Hola, que tal. Soy un chico de 24 años, normal, blanco y cabellos amarillos. Ojos azules y labios pequeños. Por si no ven la foto, es que hay gente que “no ve las fotos” y entonces uno tiene que describirse. Estudio lo más básico del mundo, pero no importa, me la estoy comiendo. Soy activo, bueno mas hétero que gay, solo estoy aquí porque me gusta tirar con tipos. Pero ojo, no soy gay ¿ok? Abstenerse loca pasivas o enclosetados, para eso estoy yo. Además, no busco pareja ni sexo expreses, solo conocer amigos  con quien pueda besarme y drenar mis fantasias húmedas. Tengo los pies bien puestos sobre la tierra y por eso estoy aquí buscando a mi media naranja, si ya saben, en una página de internet. Eso es tener pies en la tierra ¿sabían?

     En cuanto a mi soy sincero, me gusta la sinceridad y soy único. Voy al cine, a la montaña y al Ávila. Sí, yo sé que están fascinados con mi descripción. Me molesta la gente plástica ¿saben? O sea los que solo piensan en una cara bonita como la mía. A por cierto, busco alguien lindo. Cero feos. No soy racista pero si eres negro Forget it ok?  Tengo la esperanza de conocer gente  sincera y sana por este medio. Aunque  no lo crean, soy muy cariñoso y alegre.  Espero conocer a alguien que valga la pena. Si me quieres conocer la única manera de hacerlo es haciendo clik en Sí. Describirse es algo muy complicadísimo pero hice el intento. Bye!!

La cuna y el demonio

      Cuenta la leyenda popular que Klara, esa misma noche de la ceremonia,  subió a acostar al bebe en su cuna,  lo dejó arropado y dormido. Estaba a punto de retirarse en silencio, cuando sintió una fría brisa que le erizó los cabellos de la nuca.   Al voltearse, Klara vio como se reunían alrededor de la cuna  los más horrendos y deformes demonios, uno de ellos gritó su nombre e hizo una cruz invertida  con sangre en la frente del bebé. Los otros se reían y vociferaban maldiciones en otros idiomas. Todos comenzaron  a agitar la cuna con tal brusquedad que Klara pensó que el niño se caería. Trató de correr hacia él pero sus piernas fallaron y cayó de rodillas, luego sintió como unos dedos largos y putrefactos le jalaba los cabellos. Una mano cadavérica le sostuvo la mandíbula y  la obligó a ver en dirección a la cuna. Su pequeño bebé yacía en el aire,  con los ojos en blanco y en posición mesiánica. Habló en una lengua extraña cuando dijo que bañaría de sangre cada rincón del mundo. Después un fortísimo trueno y un cegador relámpago el bebé casi cae de cabeza al suelo, pero  Klara logró sujetarlo antes de que cayera.   Estaba atónita y en shock. Sostuvo al bebé por un segundo y cuando vio su frente, la cruz había desaparecido, pero el niño tenía la expresión más torcida de maldad que jamás haya visto.

     Klara gritó y Alois subió de inmediato, vio a Klara en el suelo, con el bebé en brazos. ¿Qué pasó Klara? preguntó Alois. Entre llanto y espasmos solo logró decirle que había visto demonios, pero que todo estaba  bien, que a lo mejor fue una mala jugada de su insomnio.  Rato después el pequeño fue llevado a dormir con sus padres. Klara no sabía si decirle a Alois lo ocurrido, pensó que no le creería y se guardó aquel macabro suceso. A las pocas horas ya todo había pasado y el pequeño Adolf dormía plácidamente como una semilla de la flor maligna más negra que jamás se haya sembrado en los corazones de la humanidad. 





2/9/11

Quédate con tu asiento


     Desde que nuestro “grandioso y eficiente” Metro de caracas se le ocurrió la brillante idea de implementar asientos azules he tenido que replantearme mis valores educativos. Desde hoy NO ME DA LA GANA DE CEDERLE EL ASIENTO  A NADIE (Hablo de los amarillos). Al menos que le falten sus dos brazos, o sea una señora de 900 años de edad. De resto, y aunque me llamen mal educado y demás, no cederé un coño a las malagradecidas que pululan por el metro. Pareciera que los asientos azules hicieron estallar la histeria femenina a niveles absurdos. Hasta sufren de trastornos visuales porque piensan que los amarillos también entran en esa especie de “sucesión diaria”.

     Cuando no te levantas de un asiento para dárselo a una dama eres mal educado; delincuente, antisocial, Satanás en persona, Belcebú, Lucifer, Luzbel y demás sinónimos. En estos días una desubicada de 20 años estaba dolida, pero DOLIDA, indignada, estupefacta, porque no me dio la gana de cederle el asiento. Que de paso, NO ERA AZUL. Mamita, tienes, a lo sumo, 20 años. ¿Ya te consideras vieja? indígnate cuando un hombre de verdad te rechace por puta, no por no darte el asiento. Y no me molesta ni me avergüenza decirlo: No me da la gana de ser cortés con gente marginal.

     Porque siempre pasa igual, le das el asiento a cualquiera de esas carajitas recién desvirgadas y ni gracias te dicen. Te miran con cara de pollo con reumatismo y ni un  gesto de amabilidad te dan. Sin mencionar a las infantiles féminas que se ofenden cuando las llaman “señora” y le cedes el asiento. Eso es el equivalente a una mentada de madre colosal. Aparte de reclamarte por semejante gesto y escupirte en tu ilusa y cochina cara que ellas “no están viejas”, se ofenden por que le dices “señora”. Por dios mija, reacciona, baja a tierra. Tienes 50 años (o 60, o 65) tienes cuatro muchachos: dos putas, un marico y un malandro; estas más usada que la línea uno del Metro y ¿pretendes que te digan señorita? Hay que ser bien fea y bien insoportable  para tener tu edad y ser virgen. Mi sentido pésame. Ya veo que no tuviste la suerte de encontrar un borracho que se despreciara a sí mismo que te hiciera el favor.

     También están las doñas dolidas, las que son capaces de montar una ONG pro mujer y abrir un grupo en Facebook llamado: “Organización Civil Mujeres Honorables”. Ese tipo de mujeres son las que siempre están mal paradas al lado de una mamasita (que siempre, SIEMPRE, debemos cederle el puesto) y cuando llega un caballero (sí mujeres, entérense que si quedan caballeros en el mundo. No se asusten) y les ofrece el asiento a la mamasita, las dinosauricas mujeres comienzan a quejarse en voz alta. Que ellas son más viejas, que sufren de una malformación en la parte blanca del ojo derecho que les impide sentir el aire en la totona y bla bla. También están sus comadres, las que están paradas, porque nadie las ve viejas y empiezan a vociferar lo mismo que las otras: que el mundo necesita educación, que  no tenemos padres y pare usted de contar.

    Yo me cansé de estar haciendo el papel de imbécil al ser educado con la cuerda de bestias con ropa que se montan en el Metro. Me sabe a mierda que me llamen mal educado, poco hombre, desnaturalizado, desalmado, marico triste de mierda etc. NO ME IMPORTA. No me da la gana de darle el asiento a mujeres insoportables y fastidiosas como ustedes, que seguro nunca tuvieron padres y crecieron viendo los programas amarillistas de Venevision. No te daré el asiento a ti, mujer estúpida, que vives en una tremenda quinta pero llevas un grandísimo barrio en tu marginal y repugnante cabeza.

    Y ¿Saben algo SEÑORAS?, Ni siquiera merecen que gaste mis energías en ustedes. Sigan practicando sus mediocres valores sociales. “gente” como ustedes son la justificación del aborto. Yo me cansé. Tengan por seguro que este mal educado no les dará el asiento. Quédense con él, llévenselo como trofeo de su lucha moral y ética contra los maleducados. A ver si así dejan de joderme la paciencia y puedo llegar  estable emocionalmente  a mi destino. Gracias.

14/8/11

El pene ancestral


     Mari Carmen  es una de mis mejores amigas, siempre he pensado que nuestra amistad se debe a  que ella es como yo: escupe la verdad en la cara y sin tapujos. De cariño le digo MariCa. Ella practica Yoga, Tai Chi, “Meditación Astral Femenina” y todas esas cosas que una mujer con masa gris y delirios de grandeza hace (Seamos sinceros  MariCa, sabes que las mujeres, siempre, hechas las pendejas; se creen superior al hombre). Hablamos de vez en cuando, o de cuando en vez, da igual. Lo cierto es que en estos días fuimos a comer a una de estas tienditas medio elegante (¿o medio tierrua?) con nombre italiano. La charla, como era de esperarse, giraba en torno a temas amorosos, pasando por filosofías de gran trascendencia  hasta el descubrimiento de agua en una de las estrellas de la galaxia más lejana a nuestro sol. De cariño he tomado la costumbre de llamar nuestras charlas: “Momentos Discovery”. Pero como nada en esta vida es perfecto, MariCa a veces me provoca infartos. Si hay algo que me provoca un ACV instantáneo es cuando MariCa comienza su faena de  lavado cerebral para que yo entre en su club metafísico. Y eso es lo que hace cada vez que puede (digo puede porque conmigo no tiene mucho chance que se diga)
      Eran alrededor de las nueve o diez de la mañana, hablábamos justamente de qué cosas son la que vemos primero en un hombre. “bueno, depende” dijo ella, “si me lo voy a tirar y ya, le veo el paquete. Si se esconde un tercio debajo del pantalón, ese es”.  Mientras MariCa hablaba, me fijé en cierto espécimen de dotes musculares similares a la receta médica que me recomendaron para mis ratos de sexo: Alto, blanco, cabellos y ojos negros. Con rasgos de asiático y (aparentemente) rasgos de buen status social. “voltea disimuladamente y fíjate en el semidiós del fondo, el del pantaloncito de jeva” le dije a MariCa. “¿eso? ¿Te gusta eso?” me respondió con tono desagradable. “si, ¿Qué tiene? Se le ve una buena artillería desde aquí. Además, me da morbo. Con eso basta”. Casi al instante, y como si hubiese invocado la mentada de madre mas colosal de todos los tiempos, MariCa me recitó, tipo regaño de madre, que: “deberías pensar mas bien en tu evolución espiritual, en tu búsqueda de la paz y la tranquilidad”. Acto seguido: pensamientos violentos inundaron mi mente.

     A todas estas, no le quito su razón. Es cierto, debería buscar mi paz interna o qué sé yo lo que necesite para tener cierto balance en mi vida. Pero no así. Siento que no es la manera de hacerlo. Y aunque MariCa tenga la razón en un cierto porcentaje, lo siento amiga, Pero como yo te quiero mucho, lo siento por ti. Mientras tú estas allá, en tú planisferio inmaterial superior, yo prefiero quedarme  aquí con mi semidiós. Que tal vez nunca llegue a saber de mi existencia, y lo mas seguro es que no le atraigan mis entradas de viejo senil y mi cara de idiota con gripe;  pero mientras sea real tengo la oportunidad de tirármelo, o de al menos intentarlo. Yo me quedo en este plano gozando una bola, sea o no con él. Tú, Si quieres, quédate meditando. A ver si con suerte, algún día, encuentras tú pene ancestral.


P.D: Te sigo queriendo. 

David


     Ese día David se quedó sólo en una esquina del cuarto, repitiendo la misma frase una y otra vez. Se quedó meciéndose sobre sí mismo. Mientras, la niñera veía televisión en la sala.  En medio de aquel susurro de rezos solo lo acompañaba “Pelu”, su osito mecánico de peluche. Pelu estaba programado para ciertas acciones cuando David tuviera recaídas de ansiedad.  Minutos antes David había ido a la biblioteca de su padre, quería hojear de nuevo aquel libro de dibujos que le habían regalado hace días atrás. Pero en su búsqueda halló por error otro libro, uno forrado de piel humana cuya portada era  adornada por una estrella de cinco puntas y, aparentemente, hecha con sangre. Sangre que lucia seca, vieja; maldita. David lo tomó y lo llevó a su cuarto.

    En medio de la noche David escuchó ciertos ruidos en la ventana del cuarto, sombras, vientos que hacían chocar ramas contra el vidrio. David cerró los ojos con fuerza, buscó en el suelo a Pelu  y le presionó la mano para oír su infantil risa seguido de: “aquí estoy para acompañarte”.  Los vientos siguieron una y otra vez, las sombras parecían ir y venir, encogerse y agrandarse. David seguía con los ojos cerrados, una y mil veces más presionaba la mano del peluche, y se volvía a oír “aquí estoy para acompañarte”. Ahora la frase retumbaba en todos los rincones de la casa, parecía un eco seco en toda la habitación. De repente, silencio. Todo estaba aparentemente en calma hasta que, por un segundo, David sintió como unas manos rozaban sus piernas. 

     Aterrado, David corrió hacia la puerta, se atascó  y por momentos no podía abrirla, Pero lo logró. Salió corriendo, gritando sin parar pero… Al llegar a la planta baja se tropezó con el cadáver de la niñera; estaba descuartizado y le habían quitado la piel tajo por tajo hasta dejarla desollada. Pero, más allá, en un rincón de la sala; estaba Pelu, sin pilas y en el lugar de la cabeza solo había relleno.  Arriba del peluche se alzaba una gran estrella de cinco puntas. Se dibujó con la sangre de la niñera.

     Al día siguiente el vecindario amaneció agitado, los policías bordeaban la casa. Cuando llegaron los padres de David se hicieron tantas preguntas… que la respuesta vino por si sola cuando vieron el libro forrado de piel, en el cuarto de David, abierto en las paginas 35 y 36.  Las páginas donde se podía leer un antiguo rezo para un demonio olvidado. Los padres de David, desde ese entonces, guardaron su biblia negra en un cofre debajo de la cama. 

9/8/11

El diario de Liv

      El año de 1943 dio mucho de qué hablar, se había conocido por fin la historia de Liv. Todos los medios de comunicación del país titularon en primera página lo que fue el primer hecho de los días más oscuros de aquella ciudad. Liv vivía con sus padres y su habitación estaba situada detrás de la casa, donde funciona el almacén de la librería de su padre. Liv vivió toda su vida entre aquellas rejas y, según el diario de Liv, nunca se sintió tan sola. Siempre se preguntaba porque nunca pudo jugar con los niños de su edad, o salir a pasear en un día de sol con sus padres. Solo se quedaba ahí, sola y triste, por donde se le escapaban los días sin ninguna otra actividad que escribir en su diario.


      Pero Liv nunca estuvo sola, ella siempre le hablaba de sus padres de Damián, el chico de diez años que le llevaba dulces para que no se sintiera tan sola. También le gustaba jugar a las adivinanzas con Johann y Johanna, los gemelos de la casa de enfrente. José Manuel, que le llevaba juguetes para que no se aburriera y Alison, su primo. Que de vez en cuando se escapaba y entraba al almacén para jugar con Liv. Pero Alison, un día de lluvia, le había dicho a Liv que se cuidara, que en esa casa había un monstro. Liv tuvo mucho miedo por su vida. Más aún cuando después de ese día Alison no regresó a verla. A partir de ese día Liv se quedó sola con Simi, su muñeca.


      Al cabo de unos meses, un lluvioso día de Enero, Liv había sido castigada por sus padres, se quedó sola con Simi a oscuras en el almacén. Liv recordó las palabras de su primo. Pero el miedo pudo más que la cordura y Liv comenzó a gritar. Destrozó las cajas, los libros viejos y todo lo que encontraba a su paso. Detrás del estante más viejo, en la parte más profunda del cuarto, había una escalofriante nota escrita con sangre en la pared que Liv no había visto antes y que decía: “Este es el destino de todos los traidores, esta es la bendición de Satanás”. Justamente debajo de la nota, boca abajo y lleno de moscas, estaba el cadáver de Alison. Los gritos de Liv no cesaron en toda la noche.


      El hecho se supo casi inmediatamente después que la policía levantara el crimen. Todos en la ciudad no dejaban de hablar de Liv. Y sobre todo, de su diario. Sus padres habían hecho creerles a todos sobre sus amigos Damián, Johann, Johanna y Alison. Era algo que todos lo tomaban con normalidad. Lo que no saben es que Liv nació con problemas psicológicos. Desarrollo esquizofrenia a los doce años y debido a sus problemas de conductas vivió confinada al fondo del almacén de la librería. Sus amigos fueron producto de su imaginación y todo lo que contaba en realidad nunca pasó. A pesar de que muchos de ellos pudieron haber existido. Liv inventaba todo de lo que oía decir a sus padres. Damian, de hecho, nació muerto y su mama era la mejor amiga de la mama de Liv. Johann y Johanna no eran gemelos en realidad, su tia había perdido a su primer bebe antes de saber el sexo y por eso Liv lo imagino con ambos sexos. José Manuel fue su hermano menor, pero murió a los tres meses y sus juguetes quedaron abandonados, sin usar. Por eso Liv lo imaginaba con tantos juguetes.


      Lo más triste de todo esto, es que el único que si existía era Alison, pero Liv lo mató el día que este le dijo que había un mostro en ese cuarto. Se referían a Liv y Alison tenía prohibido verla. Liv se sintió tan mal, que mató a Alison y no recordó lo que había hecho. Después de ese día Liv fue trasladada a un hospital psiquiátrico donde murió dos años después. Murió ahorcada y con unos extraños símbolos de tortura en el cuerpo. Hasta ahora nadie sabe cómo se los hizo. Si es que fue ella quien se los hizo.

2/8/11

Etéreo como la noche


      Te veía siempre desde la ventana del bus, todas las noches interminables que me acontecían con el tedio más absoluto, como si de una enfermedad incurable se tratara. Cruzabas la calle siempre a la misma hora: ocho y media, nueve de la noche. Siempre con el paso apurado, buscando tu rumbo. Se me hizo maña que al llegar a la parada, lo primero que hacía era ver la entrada de ese gran edificio marrón de salías. Solía imaginar que un día inundarías la negrura de mis ojos con el verde de los tuyos. Esa fue, a lo mejor, la razón de haber imaginado tantas historias que escribía en el camino. Suponiendo hechos, palabras y anécdotas que jamás llegarán a tener vida.

     Recuerdo cuando un día lluvioso vi tus ojos llenos de tristezas, de angustias. No hace falta ser brujo o psíquico para saber que el verde de tus ojos estaba siendo aniquilado por una inmensa tristeza. Tus labios saboreaban gotas de lluvia y lágrimas. Y como es de costumbre, desde la parada vi como cruzabas la calle, esta vez con angustias. ¿O rabia? Caminabas como huyendo de tu dolor. Aun así, para mí, parecía que brillaras bajo la negrura de esa noche impertinente.  Pensé que nadie tenía derecho de lastimarte, a llenar de lágrimas el verdor de tus ojos inocentes. Pero seguías allí, esperando la señal del semáforo para cruzar y perderte de nuevo hasta la noche siguiente.
    
      Pero todo cambió cuando diste el primer paso. No viste el automóvil (¿o sí?) que venía a toda velocidad por ese lado de la calle. Tus lágrimas cesaron de golpe y tus labios ya no saboreaban la lluvia sino el sucio asfalto de la avenida. Saliste volando a metros de allí, como si quisieras volar al infinito. Ahora no eras tú el que lloraba mientras los curioso comenzaban a juntarse para verte tirado en el suelo, sucio y triste. Supe que habías huido del mundo cuando la sangre se hizo muy notoria. El autobús arrancó y sin quererlo te di la espalda; tal vez de la misma forma en que la vida te la había dado momentos antes. Ya no habrán historias de camino, ya no habrán ojos verdes soñadores. Ya no tendré corazón para olvidarte.

      Ya no veo por la ventana del bus, ya sé que no hay motivos para voltear al edificio marrón de la acera de enfrente. Ahora solo estarán tus ojos en mi recuerdo, sin voz, sin nombre, sin vida. Por un breve instante me sentí egoísta al querer verte de regreso, aunque jamás hubieras notado mi presencia. Pero sería injusto contigo, sería cruel arrebatarte la libertad que ahora ven tus ojos. Ya no imagino historias fantasiosas y cursis, ahora imagino tus ojos en la libertad del infinito. Mientras yo sigo bajo la insoportable mirada de estas noches absurdas tu vuelas libre. Libre y etéreo como la noche.